¿Quién diría que eso que se mueve no es más que un fuego fatuo? Parecía la imagen de ti, a pedazos de luces descubierto. Claro, es que la vida se mueve dentro, y fuera, pareciera que es como mentira.¡Quitaos todos la máscara!
¿Quién diría que eso que se mueve no es más que un fuego fatuo? Parecía la imagen de ti, a pedazos de luces descubierto. Claro, es que la vida se mueve dentro, y fuera, pareciera que es como mentira.
Cuando la ciudad tiene hambre acaba comiéndose a sí misma. Igual que la parte siempre acaba siendo lo mismo que el todo. Y el todo acaba siempre comiéndose a la parte. 122x177 cm. Acrílico/tabla
Y ahora que hemos borrado el horizonte, ¿cómo sabremos hacia dónde ir? ¿Qué hacer?
¿Acaso no está detrás de las palabras la más absoluta verdad? Principio o fin. ¿No son una misma cosa que va girando y girando entremezclada? Hacia fuera o hacia dentro. Los antónimos son sinónimos disfrazados.
87x69 cm. Acrílico/tabla
Textos: Laura Rebollo
El movimiento es cambio, motor y generador de vida. Todo cambia, nada es, todo se mueve, nada queda.
Cada comercio, cada esquina de cada ciudad, cada ojo de cada ciudadano, cada letra de cada cartel. Todo se mueve, todo fluye. Como un gran macro organismo y sus millones de partes. Cada uno con una clara e íntima finalidad, aunque una común para todos: moverse.